De a poco fui comprendiendo tu pequeña vida melancólica. Tu mayor distracción era la suavidad de las puestas de sol. De ello me enteré en la mañana del cuarto día cuando me dijiste:

-Me gustan las puestas de sol. Vamos a ver una?

...........
Sabes?... Cuando se está verdaderamente triste, son agradables las puestas de sol...

-Aquél día entonces, el de las cuarenta y tres veces, estabas verdaderamente triste?

El principito no respondió.

El Principito. Cap #6